miércoles, abril 14, 2021
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Iván Carrino sobre el uso de la Ley de Abastecimiento: “Es una estupidez galáctica”

En un extenso diálogo con Tranquera, el reconocido economista llamó “descerebrados” a algunos funcionarios del Gobierno, tras la imputación que le hicieron a algunas empresas por faltante de alimentos. También se refirió a muchos otros aspectos económicos que se relacionan con el agro.

En los últimos días, el Gobierno nacional se inclinó a fortalecer su perfil regulatorio para controlar la inflación en los alimentos y otros productos de consumo masivo. De hecho, el propio presidente Alberto Fernández había advertido al campo con subir las retenciones y limitar los cupos a la exportación, posibilidad que por el momento se desechó luego de que el mandatario y varios de sus funcionarios se reunieran con la Comisión de Enlace.

Mientras que, el pasado miércoles 17 de febrero, la Secretaría de Comercio Interior imputó a las firmas Mastellone, Fargo, AGD, Danone, Molinos Cañuelas, Bunge, Molinos Río de la Plata, Unilever, P&G, Paladini y Potigian, por retención en sus volúmenes de producción y faltante de productos. Si transcurridos 5 días hábiles desde la fecha de imputación no normalizan las entregas, podrán ser sancionadas con multas que pueden llegar a los 10 millones de pesos.

Para conocer su visión sobre esta resolución oficial y muchos otros temas que se vinculan con la agroindustria, Tranquera se comunicó con el economista Iván Carrino.

-El Gobierno acudió a la Ley de Abastecimiento para imputar a algunas empresas. ¿Cómo analizás esa medida?

-“Son unos descerebrados, básicamente. Por ahí no debería decirlo en estos términos, pero es una estupidez galáctica lo que hicieron, es una política destinada al fracaso,  inmoral y absurda, que no entiende de principios básicos de economía. Si ponés un precio máximo, la cantidad ofrecida es menor y la demanda es mayor.

O sea, si sancionan a las empresas, porque no venden al precio y la cantidad que el Gobierno quiere, entonces lo que tendrían que hacer mañana los ministros Matías Kulfas (de Desarrollo Productivo) o Martín Guzmán (de Economía), con todos los secretarios de Comercio que andan dando vueltas, sería establecer que el precio de todos los productos sea cero y las cantidades infinitas. Si fuera tan fácil, mañana le hacemos un monumento a Kulfas como el hombre que terminó con la escasez en la Argentina.

Lo que pasa es que estas personas fueron a estudiar economía, pero no leyeron nada. Porque el problema fundamental de la economía es la escasez. ¿Esto que quiere decir? Que no hay de todo, para todos, todo el tiempo. ¿Entonces qué surge? Un sistema de pecios donde si vos me pagás tanto, por ahí para mí tiene sentido ponerme a producir eso y vendértelo. Pero para eso tiene que funcionar el mecanismo del mercado. No la ley estatal.  

Sin embargo, el Gobierno actúa como si no entendiera nada y plantea que las cantidades de un producto dependen de la voluntad suya. ¿Pero es que no entienden nada o quieren dar un mensaje político? Probablemente sea lo segundo, pero la multa a la empresa se las van a hacer. ¿Y de dónde va a sacar la plata para pagarla, encima de todos los costos que ya tiene? En dejar de invertir en mayor producción. O sea que todo esto va en contra de que aumente la producción.

Con estos argumentos, respaldo la definición de que esto es una estupidez, no hay otra palabra para este tipo de medidas. Además, Argentina hace años que lucha contra la inflación con pavadas como los controles de precios. Ya deberíamos haber aprendido”.    

-En ese sentido, un informe de tu consultora muestra que la inflación creció luego de que se aplicó el programa de “Precios Cuidados”. ¿Podrías detallar más al respecto?        

-“El análisis toma los 7 años antes de que existieran, y los 7 años posteriores. Porque en enero del 2021 se cumplieron 7 años de la ‘magnífica’ creación de Augusto Costa, secretario de Comercio durante la época de (Axel) Kicillof (cuando era ministro de Economía). En ese momento, dijo que no eran precios máximos, sino que era un sistema de valores de referencia para que los consumidores tengan más información, bla, bla, bla. Pero todo era con el objetivo de que los precios no subieran como lo hacían.

El tema es que 7 años antes de imponer la medida, tenían un 350% de inflación acumulada, lo que ya era un despropósito y estábamos en el top 3 de Latinoamérica.  Pero después de “Precios Cuidados”, la inflación acumulada se aceleró a un 820%. Me parece un dato suficiente para entender que la medida no sirvió para nada”.

-¿A  qué crees que se debió el fuerte incremento de la carne durante diciembre?

-“Puede tener que ver con el aumento de la demanda. Los precios de los commodities, cuando empezó la pandemia, se desmoronaron porque cayó la demanda a nivel global. Pasó con el petróleo, el oro, los granos y otros productos agrícolas.

Pero una vez que el mundo empezó a salir lentamente del delirio de las cuarentenas masivas, la demanda empezó a recuperarse. No compraba carne ningún restaurante de EEUU, Brasil o China porque no había nadie en la calle. Pero cuando reabrieron, empezaron a subir con fuerza los commodities a nivel internacional.

La carne es un producto de ese estilo y por eso hay algo de este efecto mundial. Ahí el Gobierno se preocupa por su precio, ¿pero qué van a hacer? Si se incrementa en todo el mundo, no hay mucho por hacer. Y no es un tema de si la importamos o la exportamos a la carne. Si un bien pasa de valer USD 50 a 55, que es lo que está pasando con la suba en dólares de productos agrícolas, a todo el planeta le va a costar más. Mientras que en Argentina, donde la moneda encima se devalúa contra el dólar, te va a costar mucho más en pesos. Tenés el doble efecto: devaluación y encarecimiento del producto en dólares. Lo único que podría hacer el Gobierno es resolver el problema de la devaluación, pero tampoco lo va a hacer con un control de cambios como el que tiene en vigencia”.  

-¿Cuál es tu mirada sobre el acuerdo que el Gobierno hizo recientemente con algunos frigoríficos para ofrecer “cortes populares”  a precios muy inferiores?

-“Si para quedar bien con la Secretaría de Comercio o el Ministerio de Agricultura, algunos empresarios deciden vender a precios inferiores a los que les pagaría el mercado en otras condiciones, durante el corto plazo probablemente haya, en los supermercados, carne que esté más barata.

Por otro lado, los frigoríficos hacen eso, pero terminan ofreciendo productos de calidad inferior. Ya que les van a pagar menos, venden lo que nadie les compraría. Esa es una crítica que hubo en estas últimas semanas. O sea, ‘ché, está todo bien, pero fijate la grasa que tiene, esto no se puede comer’. Pero es esperable que ese tipo de cosas pasen, porque nadie quiere regalar nada, porque las cosas cuestan esfuerzo, inversión y riesgo”.

-Un estudio tuyo indicó que, aún cumpliendo la inflación proyectada en el Presupuesto 2021, la misma sería 9 o 10 veces superior a la de  aquellos países que más comercializan carne en el resto del mundo, por ejemplo. ¿Por qué, a pesar de estos datos, se suele caer en la falsa dicotomía entre exportar o abastecer al mercado interno?

-“El Gobierno tiene esa dicotomía, incluso, puertas adentro. Porque si uno escucha a algunos diputados, o diputadas, del oficialismo te van a decir eso de que en Argentina hay mucha inflación porque exportamos lo que comemos. Aunque, cuando uno va a los datos, se ve que Brasil o Nueva Zelanda también hacen eso, y tienen un 2% o 3% de inflación, o sea que está mal lo que dicen. Pero, al mismo tiempo, desde otros sectores del Gobierno sostienen que se debe salir exportando de la crisis, porque faltan dólares. Sin embargo, toman todo tipo de políticas para restringir las exportaciones. Entonces, ¿cómo se entiende? Hay una contradicción enorme, no se entienden ni entre ellos”. 

-La brecha cambiaria es otra cuestión que preocupa al agro. Si bien ahora los dólares paralelos se estabilizaron en valores similares, ¿evaluás que esa realidad podrá mantenerse al menos durante este año?

“Creo que hay dos motivos por los cuales podría llegar a mantenerse. Uno es por el nivel en que está el tipo de cambio en términos reales. Es decir,  comparado con la inflación. El dólar en 2018 pasó de 20 a 45, en 2019 de 45 a 70, y en 2020 de 70 a 150. O sea, la inflación fue alta, pero no tanto como esos saltos. Además estos niveles del dólar, en términos reales, no se veían desde la salida de la convertibilidad. ¿Y qué pasó después de eso? El dólar pegó un salto tremendo, pero luego el peso comenzó a apreciarse. Estaba 3 a 1, y se mantuvo así desde 2002 al 2008, o por ahí. Fueron unos cinco años de tipo de cambio nominal, estable, con una inflación que seguía subiendo. Entonces, puede darse una coyuntura similar.

Si a eso le sumamos un probable acuerdo con el Fondo Monetario, que va a generar una mejora de las expectativas, junto a un Gobierno que, al menos en el Presupuesto, dice que no habrá un mayor gasto publico ni déficit fiscal durante este año, se están dando ciertas señales que invitan a pensar que Argentina no se va al desquicio o irracionalidad económica total.

Entonces, estos condimentos pueden generar estabilidad cambiaria. No veo que necesariamente estemos en el ojo de la tormenta o que este dólar sea insostenible”.    

-¿Cuál considerás que es la incidencia de los granos en el valor final de los alimentos?

-“En el pago del consumidor, se incluyen todos los costos de las empresas, porque de lo contrario no tendría sentido producir. Pero la relación es al revés. Como el consumidor quiere comer pan, entonces alguien dice ‘bueno, si encuentro trigo barato, lo produzco’. Pero si sube mucho el trigo y el consumidor no está dispuesto a pagar más, entonces no habrá más pan, porque no tendrá sentido fabricarlo. Por eso, siempre hay una relación entre costos y lo que paga el consumidor. Aunque eso no quiere decir que el Gobierno tenga que ponerle un precio máximo al grano. O intentar, a través de retenciones o cupos a la exportación, generar un incremento artificial de la oferta, en el corto plazo, para que bajen los precios. Porque, en definitiva, lo que hace con eso es lo mismo que cualquier control de precios y el efecto es igual: lleva a la escasez”. 

-¿Pronosticás que los commodities agrícolas pueden volver a máximos históricos?

-“Si uno se guía por las políticas monetarias y fiscales que han tomado los gobiernos en el mundo, podría pensar que sí. Entre 2008 y 2009, la soja llegó a altísimos niveles, como el oro, luego de la agresiva política fiscal y monetaria de la FED (Reserva Federal de EEUU) y el Banco Central Europeo, que depreciaron la moneda, y eso hizo que subieran el oro, los granos y otros commodities. Eso durante la cuarentena también se vio. En esa línea, podría suponerse que estos bienes, que en algún punto son un resguardo de valor frente a la inflación, también pueden subir

Pero la verdad que si yo te dijera que van a máximos, mínimos, o al medio, estaría haciendo una especulación muy grande. No se pueden pronosticar esos precios, son muy volátiles y dependen de un montón de cuestiones que van más allá de la política monetaria de la FED. Así que no lo sé”.

   

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