jueves, octubre 13, 2022
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Explotación laboral: AFIP rescató a 8 trabajadores que vivían en condiciones inhumanas

Realizaban jornadas de 12 horas, debían pagar los traslados y sus alimentos. No contaban con electricidad ni agua caliente y dormían en una casilla sin puertas ni ventanas. Los trabajadores ya están en sus hogares.

Lamentable, pero real. Los casos de explotación laboral siguen existiendo y en Balcarce, provincia de Buenos Aires, la prueba se remite a los hechos. La Dirección General de los Recursos de la Seguridad Social de la AFIP desactivó un caso, en el que ocho trabajadores dedicados a la cosecha de papa debían realizar tareas durante 12 horas, pagar los traslados y sus alimentos.

Según trascendió desde el Gobierno, tampoco contaban con electricidad ni agua caliente y dormían en una casilla sin puertas ni ventanas. La Dirección General de los Recursos de la Seguridad Social de la AFIP presentará una denuncia penal por explotación laboral. En tanto que los trabajadores ya están en sus hogares.

El caso se originó a partir de un llamado a la línea anónima y gratuita 0800 999 3368, opción 3, donde se reciben denuncias por trata de personas, explotación infantil y servidumbre. Para estos casos, la AFIP también cuenta con el correo electrónico [email protected]

En el procedimiento participó personal del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) y del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires perteneciente a la delegación Balcarce.

Los trabajadores, seis oriundos de Santiago del Estero y dos de Córdoba, pagaron sus propios pasajes en micro y remise para llegar al campo donde cumplían las tareas en condiciones de hacinamiento. Una vez en Balcarce, el propietario del establecimiento no les reintegró los gastos de movilidad que les habían prometido. Al momento de las tareas de fiscalización, los trabajadores llevaban 15 días desde su llegada al predio. Allí cumplían jornadas laborales de 12 horas de lunes a sábado.

En tanto, el empresario, socio de la firma que explotaba el campo, no les abonaba el jornal en caso de lluvia pero sí se les descontaba el valor de los alimentos consumidos ese día.

Además de trabajar, los cosecheros vivían en el lugar. Tanto los lugares de descanso como para comer eran construcciones precarias de chapa sin puertas ni ventanas. Dormían en una casa rodante abandonada que no tenía piso y había sido reemplazado por trozos de madera y chapa.

El predio no tiene gas por eso para higienizarse calentaban agua en un tanque de chapa que calentaban con fuego. Tampoco había electricidad y no contaban con medios para refrigerar alimentos o medicamentos. Uno de los trabajadores es diabético y no podía mantener la cadena de frío de la insulina. Utilizaban una batería de un viejo tractor para cargar los celulares.

El trabajo conjunto entre los tres organismos logró persuadir al empleador de que los trabajadores no podían pasar un día más en esas condiciones. Al terminar el día los 8 trabajadores fueron trasladados a un departamento en Balcarce.

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