miércoles, octubre 12, 2022
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Aseguran que la producción agroecológica es más rentable que el modelo convencional

"Al no usar agroquímicos, el costo de producir trigo empleando la agroecología es de US$ 150 por hectárea, contra US$ 400 que cuesta a través del modelo tradicional que precisa cada vez más insumos para producir", afirmó el director nacional de Agroecología, Eduardo Cerdá.

Con frecuencia, en el sector agropecuario se instala la duda de cuál de los dos modelos conviene. Pero aquí, algunas respuestas tentativas de hacia dónde se está dirigiendo la producción.

El director nacional de Agroecología, Eduardo Cerdá, afirmó que producir trigo y maíz a través del modelo de agricultura que no emplea agroquímicos y protege los suelos cuesta un tercio de lo que sale hacerlo a través del sistema convencional, y la producción que se alcanza es similar, con lo cual el retorno llega a ser de hasta cinco veces la inversión.

“Al no usar agroquímicos, el costo de producir trigo empleando la agroecología es de US$ 150 por hectárea, contra US$ 400 que cuesta a través del modelo tradicional que precisa cada vez más insumos para producir. Y la producción que se obtiene es casi la misma”, indicó Cerdá a Télam.

El funcionario, que es el responsable de la primera y única área de agroecología gubernamental en toda Latinoamérica, destacó que en el último año “se sumaron 70 municipios en 20 provincias” a la propuesta de desarrollar una agricultura sin agroquímicos que preserva el uso de los suelos.

Los siguientes son los principales tramos de la entrevista con Télam:

Télam: ¿Qué desarrollo tiene la agroecología en la Argentina?
Eduardo Cerdá: 
Según el último censo agropecuario de 2018, actualmente el 2% de los establecimientos agropecuarios de la Argentina desarrolla distintas formas de agroecología, agricultura biodinámica y orgánica. Existen 1,1 millón de hectáreas de agroecología y 2.100 establecimientos que la practican. Sin embargo, son miles los productores que están interesados en comenzar una transición hacia la agroecología, y millones las personas que en la Argentina y en todo el mundo demandan alimentos sanos y de calidad. La agroecología se presenta como la herramienta para lograr la soberanía alimentaria de nuestras comunidades.

T: ¿Qué diferencias hay con el modelo convencional de agricultura?
EC: La agroecología se basa en recuperar la salud de los suelos, clave para la producción de alimentos de alta calidad nutricional. Es aplicable en cualquier región y escala. Trabaja con rotaciones y asociaciones de cultivos que recuperan la fertilidad, estimula la biodiversidad y optimiza el funcionamiento del sistema productivo. Logra buenos rendimientos, baja costos y disminuye riesgos. El modelo de agricultura convencional cada vez precisa más insumos. Los insumos de síntesis química dependen del precio del petróleo. Además, cada vez que suben los precios de los productos, suben los insumos. El uso de agroquímicos en la Argentina representa US$ 2.500 millones al año, el equivalente a las divisas de las exportaciones lácteas y de carne. Asimismo, esta utilización de mayor cantidad de agroquímicos y la falta de rotaciones de cultivos llevan a una caída en materia orgánica de los suelos, que de acuerdo con el último mapa de fertilidad del INTA, llega hasta el 50%. Otro aspecto relevante es que la agroecología es eficiente en términos energéticos. El sistema convencional usa más del doble de la energía en la regulación de plagas, por ejemplo.

Cerd Nuestro objetivo es visibilizar la agroecologa fomentarla y protegerla Foto Daniel Dabove
Cerdá: “Nuestro objetivo es visibilizar la agroecología, fomentarla y protegerla” / Foto: Daniel Dabove.

T: ¿Hay diferencias en los costos?
EC: Sí, al no usar agroquímicos, el costo de producir trigo empleando la agroecología es de US$ 150 por hectárea, contra US$ 400 que cuesta a través del modelo convencional que precisa cada vez más insumos para producir. Y la producción que se obtiene es casi la misma. Por lo tanto, el margen bruto para la producción de trigo con agroecología es de US$ 760 por hectárea y por el modelo convencional, de US$ 550. Esto significa que quien emplea la agroecología recibe un retorno de cinco veces la inversión y quien lo hace con el modelo convencional sólo de 1,4 lo invertido. En Zavalla, provincia de Santa Fe, en la campaña de trigo 2021 el rinde fue 3.800 kilos y el costo fue de 500 kilos, sin uso de productos químicos. Hay otras experiencias como la de un campo mixto en el centro de la provincia de Buenos Aires, que a partir de aplicar la agroecología redujo sus costos de producción anuales de US$ 300.000 a US$ 100.000 en cinco años. Así, el retorno por dólar invertido pasó de 0,25 a 2,30. Y mientras que antes del cambio el productor, con el modelo convencional, se quedaba con US$ 90.000 de ganancia, cinco años más tarde, con agroecología obtuvo US$ 260.000.

T: ¿Es posible un avance mayor de la agroecología en el país?
EC: 
Ya se sumaron 70 municipios en 20 provincias para fomentar su desarrollo. Es un cambio que no es de un día para el otro. Nuestro objetivo es visibilizar la agroecología, fomentarla y protegerla. Buenos Aires cuenta con 400 establecimientos agroecológicos y tienen solicitudes para 600. La producción agroindustrial, tanto periurbana como rural, genera tensiones con otras actividades y procesos como la urbanización, la industrialización, el turismo, la preservación de áreas naturales y el cambio del uso del suelo de los mismos sistemas productivos. Las transformaciones de la actividad agropecuaria de los últimos años generaron nuevos conflictos en las comunidades. El principal motivo de estas tensiones son las consecuencias sobre la salud y el ambiente derivadas de las pulverizaciones con plaguicidas en las áreas periurbanas, en torno de centros educativos rurales y cursos de agua. Estas prácticas han avanzado incluso en áreas urbanas a través de la aplicación de plaguicidas en espacios públicos.

T.: ¿Cómo se resuelve esta situación?
EC: Para descomprimir estas tensiones y garantizar la salud pública y el bienestar general de la población, buscamos que las autoridades de los municipios en conjunto con los actores comprometidos, implementen acciones para incentivar la reducción del uso de plaguicidas, al mismo tiempo que promuevan procesos de desarrollo territorial que garanticen la producción agroalimentaria sin plaguicidas en los periurbanos y zonas aledañas a áreas naturales.

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