“Con agua, los fertilizantes definen el resultado” en la próxima siembra de trigo
Los rendimientos del cereal de invierno y la renta de los productores dependen de una adecuada nutrición.
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Mientras avanza la cosecha gruesa, ya se planifica la siembra fina y el contexto se presenta muy desafiante; por el aumento de costos generada por la guerra, la presión impositiva y otros insumos de alto valor, como los combustibles, que ponen en discusión el área nacional que ocupará el trigo en la campaña 2026/27.
En ese contexto inminente, el manejo de fertilizantes es decisivo para capitalizar un contexto productivo que presenta algunos factores favorables. El punto de partida es claro: este año el agua no sería una limitante. Con perfiles que superan el 80% de agua útil en muchas zonas, los rendimientos esperados son más altos y estables, lo que desplaza el foco hacia otras variables, en especial, la nutrición.
Al respecto, Fertilizar Asociación Civil, desarrolló una reunión técnica encabezada por su presidente, Roberto Rotondaro, y su directora ejecutiva, María Fernanda Gonzalez Sanjuan, en la cual se enfatizó que “con agua, la nutrición define el rendimiento”.
La disponibilidad hídrica abre una ventana de oportunidad, pero también exige decisiones más finas en el manejo de nutrientes. En particular, el nitrógeno, el fósforo y el azufre adquieren un rol central, tanto para maximizar rindes como para sostener la calidad.
Sin embargo, el contexto global y local introduce tensiones. A nivel internacional, el conflicto en Medio Oriente impactó en el precio del petróleo, que pasó de 68 a 100 dólares por barril y generó aumentos en los costos de producción y en la logística marítima.
Esto se tradujo en subas de fertilizantes, especialmente nitrogenados. En Argentina, estos incrementos fueron aún más marcados: los nitrogenados subieron entre 60% y 65% desde febrero, mientras que el trigo aumentó alrededor de 30%.
Argentina importa cerca del 70% de los fertilizantes que utiliza, lo que deja al producto especialmente sensible a los vaivenes internacionales. Aun así, Fertilizar no espera problemas de abastecimiento para la fina, aunque será clave sostener el flujo de importaciones.
Más allá de los precios, otro aspecto central es el estado de los suelos. Las altas cosechas y las intensas precipitaciones de la última campaña dejaron perfiles con bajos niveles de nutrientes.
De hecho, un trigo récord, con rindes cercanos a 4350 kilos por hectárea, implicó una fuerte extracción de nutrientes. En ese contexto, Fertilizar insiste en que el muestreo y análisis de suelo son herramientas indispensables. El costo de estas prácticas es bajo (alrededor del 2,5% del margen) y permite evitar pérdidas significativas por decisiones incorrectas.
En términos de manejo, una de las claves es optimizar el uso del nitrógeno. La recomendación es dividir la dosis entre la siembra y el macollaje, priorizando este último momento para mejorar la eficiencia y ajustar mejor la estrategia, según el potencial del cultivo. También se enfatiza la importancia de manejar todos los nutrientes limitantes, no sólo el nitrógeno.
Otro concepto relevante es el “óptimo económico”. Fertilizar advierte que la máxima eficiencia, o el máximo rendimiento, no necesariamente implican el mejor resultado económico. El objetivo debe ser encontrar un equilibrio entre la respuesta productiva y el costo de los insumos. En ese sentido, los datos muestran que, aun con precios elevados, la fertilización sigue siendo rentable: cada kilo de nitrógeno aplicado devuelve en promedio 20 kilos de trigo.
Finalmente, la entidad advierte sobre la necesidad de evitar repetir los problemas de calidad de la campaña pasada, donde el contenido proteico promedio cayó a 9,55%.
Para ello, será fundamental asegurar una adecuada provisión de nutrientes y pensar la fertilización no sólo en términos de rendimiento, sino también de calidad y sustentabilidad.
Así las cosas, la campaña fina 2026/27 presenta una oportunidad clara: con agua disponible, el desafío pasa por ajustar la nutrición. Y Fertilizar enfatizó que medir, planificar y buscar el “óptimo económico” serán las claves para transformar ese potencial en resultados concretos.

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