Desarrollan en Barrow el primer triticale resistente a herbicidas del mundo
Investigadores de la Chacra Experimental Integrada Barrow lograron obtener dos líneas de este cereal con resistencia a las imidazolinonas mediante mejoramiento genético tradicional.
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La Chacra Experimental Integrada Barrow, que depende del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense y del INTA, alcanzó un hito histórico para la producción agropecuaria mundial: el desarrollo del primer triticale resistente a herbicidas de la familia de las imidazolinonas.
El trabajo fue liderado por los investigadores Francisco Di Pane, del INTA, y Marcos Yanniccari, del CONICET. El proceso de mejoramiento genético tradicional, desarrollado entre 2015 y 2025, permitió obtener dos líneas resistentes identificadas como 5202 y 5195. Los resultados fueron publicados en octubre de 2026 en la revista científica internacional Crops.
El triticale, un cereal que combina características del trigo y el centeno, es valorado por su producción de biomasa y su capacidad de adaptación a condiciones adversas. La nueva resistencia a las imidazolinonas resulta clave para los sistemas de rotación, ya que los residuos de estos herbicidas en el suelo suelen dificultar la implantación de cereales de invierno.
El desarrollo se logró mediante mutagénesis física por irradiación con rayos gamma sobre trigo, característica que luego fue transferida al triticale a través de cruzamientos. Actualmente, el material cuenta con dos líneas avanzadas precomerciales. Se espera avanzar con la inscripción en 2027 para lograr su disponibilidad comercial en 2028.
El ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, destacó la importancia de este avance:
Este resultado muestra la importancia de contar con espacios de investigación y experimentación vinculados directamente con la producción. La ciencia y la tecnología no pueden estar separadas de los problemas concretos que enfrentan los productores. Necesitamos generar conocimiento, desarrollar nuevas herramientas y poner esas capacidades al servicio de la producción bonaerense.
El funcionario agregó:
Tenemos capacidades científicas y tecnológicas que son el resultado de años de trabajo y de inversión pública. El desafío es que ese conocimiento se transforme en herramientas concretas para quienes producen. Por eso es tan importante sostener y fortalecer la articulación entre el Estado, los organismos de ciencia y tecnología y el sector productivo.
