El Grupo Grassi busca quedarse con el frigorífico Friar tras el control de Vicentin
La firma que lidera la nueva etapa de la cerealera negocia la adquisición de las plantas de Reconquista y Nelson para potenciar su capacidad exportadora de carne vacuna.
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El Grupo Grassi avanza en una estrategia para recuperar el negocio frigorífico que perteneció a Vicentin. La maniobra tiene como objetivo principal quedarse con las plantas de Friar ubicadas en Reconquista y Nelson, con el fin de reactivar su actividad industrial y reinsertarlas en el mercado exportador de carne vacuna.
Actualmente, Friar es gestionada por los fondos Baf Credit y Baf Trade, los cuales atraviesan un proceso de liquidación. Según fuentes del sector y el periodista Nicolás Razzetti, estos actores no contarían con un proyecto industrial sólido para sostener la operatividad de las plantas, lo que habría derivado en el consumo del capital de trabajo sin soluciones concretas.
La intención del Grupo Grassi es aportar asistencia financiera y sumar socios estratégicos con experiencia en la industria cárnica. Entre ellos, se destaca la exportadora Abuelo Julio, que actualmente opera el frigorífico de Nelson y aportaría el conocimiento logístico y comercial necesario para integrar la faena con el feedlot que conserva Vicentin, una estructura con capacidad para 50.000 animales en simultáneo.
La situación de ARSA
En paralelo, el grupo mantiene su interés por Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), firma que permanece paralizada desde hace tres años. La periodista especializada Elida Thiery reconstruyó que la empresa elevó su oferta inicial de 2,5 millones de dólares a 3,5 millones por las plantas de Arenaza y Monte Cristo, además de marcas y activos. Para reforzar el compromiso, se realizó un depósito en garantía de 350 mil dólares, equivalente al 10 por ciento de la oferta.
Antecedentes del proceso
El control de Vicentin por parte de Grassi fue el resultado de un complejo proceso de cramdown, donde el juez civil y comercial Fabián Lorenzini declaró ganador al grupo rosarino. Mariano Grassi, al frente de la compañía, propuso mantener la integridad de la empresa, comprometiéndose a pagar el 100% de la deuda a los acreedores que vendieran granos durante 10 años, con una inversión proyectada de 120 millones de dólares. Hoy, la denominada Nueva Vicentin opera como un holding con más de 30 unidades de negocio mientras enfrenta el desafío de sostener una estructura que llegó a acumular pasivos por 1.500 millones de dólares.
