El Niño elevó hasta 90% la estimación de lluvias en la región núcleo
La mayor carga se concentraría entre octubre y diciembre, en coincidencia con la implantación de los cultivos de verano y la recolección del trigo
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El fenómeno de "El Niño" ya se estableció y alcanzaría una intensidad fuerte a muy fuerte durante el último trimestre de 2026. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la elevada recurrencia de las precipitaciones podría reducir las jornadas disponibles para trabajar y generar problemas de piso en un período decisivo para la campaña.
La entidad reprogramó un modelo desarrollado en 2023 para estimar los acumulados mensuales. El cálculo se realizó a partir de los registros de las 36 estaciones de la red GEA/BCR, datos actualizados de diez modelos y la relación observada durante los últimos 50 años entre el calentamiento del Pacífico y el comportamiento pluvial.
Los resultados señalaron que en octubre podrían registrarse cerca de 125 milímetros en buena parte del área analizada, frente a valores medios que rondan entre 100 y 125 milímetros. Para noviembre, las proyecciones se ubicaron alrededor de los 150 milímetros, mientras que en diciembre alcanzaría aproximadamente 220 milímetros en amplios sectores.
Menos días para sembrar y cosechar
El consultor de GEA/BCR, Alfredo Elorriaga, advirtió que el principal inconveniente no estaría solamente en los milímetros acumulados, sino también en la frecuencia de los eventos. Y explicó: "Hay que entender que, por la particular dinámica que se prevé para este ‘Niño', la recurrencia de las precipitaciones puede ser muy alta".
Ese escenario coincidiría con la siembra de soja de primera, que comienza en octubre, y con una fuerte concentración de labores desde fines de noviembre. En ese momento se superpondrán la cosecha triguera, la implantación de soja de segunda y el avance del maíz tardío.
"Creo que el sector va a tener que estar muy atento, anticiparse y ser muy eficiente para que no se acumule trabajo. Cada semana que avancemos a diciembre, se va a poner más difícil. Si se puede sembrar, habrá que hacerlo sin postergar nada, porque será clave evitar cuellos de botellas", sostuvo Elorriaga.
El cereal sembrado en fechas tardías aparece como uno de los puntos más sensibles, debido a su vulnerabilidad frente a los anegamientos durante la emergencia. Como alternativa, el consultor consideró válida una implantación muy temprana, entre fines de agosto y comienzos de septiembre, ya que el riesgo de grandes acumulados aumenta con el avance de la primavera.
Temperaturas y factores externos
La anomalía actual de la temperatura superficial del Pacífico llegó a 1,8, frente al valor de 1,25 registrado un mes antes. "Esto marca una clara tendencia hacia un ‘Niño' fuerte", afirmó el especialista, quien indicó que la atmósfera comenzó a acoplarse con el sistema oceánico y, por lo tanto, sus efectos empezarían a sentirse en el país.
Las estimaciones contemplan un rango de intensidad de entre 2 y 3, con un pico inferior a 2,5 en el escenario central. Por esa razón, el comportamiento esperado se asemejaría al ciclo 2015/16, cuando el indicador alcanzó un máximo de 2,8, aunque esta vez el sistema estaría cerca de la neutralidad en abril de 2027.

El ejercicio estadístico consideró exclusivamente la influencia de un episodio fuerte a muy fuerte y no incorporó otros condicionantes regionales o globales. Entre ellos aparece el Atlántico, que se encuentra más cálido de lo normal, pero presentaría una anomalía fría entre octubre y diciembre y no aportaría humedad adicional.
De esta manera, la disponibilidad hídrica permitiría proyectar un escenario favorable para la producción, después de cinco eventos "Niña" desde 2020. Sin embargo, el desafío pasará por transformar esa abundancia en rindes mediante una planificación capaz de anticipar labores, evitar superposiciones y aprovechar cada ventana de buen tiempo.

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