Las exportaciones marcaron un récord, pero la cosecha sigue superando a las ventas
Las exportaciones de granos alcanzaron 69 millones de toneladas entre enero y julio. Sin embargo, el fuerte salto productivo mantiene una oferta abundante para el segundo semestre, con un maíz que volvió a consolidarse como el más competitivo del mercado mundial.
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El agro argentino continúa marcando hitos en el comercio exterior. Según un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en los primeros siete meses del año las exportaciones de granos y derivados alcanzaron un volumen récord de 69 millones de toneladas, lo que representa un crecimiento interanual del 11,3%. Sin embargo, a pesar de la fuerte absorción internacional y del reciente repunte en las fijaciones locales, el salto productivo mantiene una oferta holgada para el segundo semestre, con un maíz tardío que vuelve a destacarse como el más competitivo del mercado mundial.
Cosecha récord y aceleración en las comercializaciones
El desempeño exportador récord registrado entre enero y julio supera el pico previo de 65 millones de toneladas alcanzado en 2022. Según los analistas de la Bolsa, esta dinámica responde a una demanda que viene absorbiendo granos en niveles históricos, con casos destacados como el trigo, cuyos despachos por 11,7 millones de toneladas superan en un 70% el promedio de los últimos años, y el girasol, que más que duplicó sus envíos habituales al sumar 5 millones de toneladas.

Sin embargo, el crecimiento de los despachos todavía corre por detrás del salto productivo. En comparación con 2022, mientras que los envíos acumulados subieron un 6,15%, la producción total avanzó un 26%. Este rezago se refleja en que, al 22 de julio, se encontraba comprometido solo el 52% de la cosecha 2025/26, ubicándose 8 puntos porcentuales por debajo de la media histórica. No obstante, las últimas semanas comenzaron a mostrar señales claras de reactivación comercial: la soja avanzó un 7,8% semanal, el maíz un 5,2% y el trigo nuevo registró un marcado repunte del 30%. A la par de este movimiento, los precios pizarra locales mostraron subas del orden del 5,5% para la soja y el maíz, mientras que los futuros de trigo a diciembre avanzaron casi un 7%.
El maíz argentino recupera el liderazgo en la competitividad global
En el frente interno, las recurrentes lluvias continúan demorando la cosecha maicera, que alcanza un avance del 82% a nivel país, ubicándose casi 10 puntos porcentuales por detrás del promedio de las últimas cinco campañas. Según explican desde la BCR, esta demora retrasó tres semanas la hegemonía del cereal en los ingresos a puertos en comparación con la soja, aunque durante todo julio el maíz terminó explicando más de la mitad de los granos descargados. A pesar de este flujo hacia las terminales, la oferta exportable se mantiene abultada, dado que el avance de las ventas externas (48%) y del mercado interno (50%) aún se encuentra por debajo de las medias históricas para la época.

Con una producción estimada en el nivel récord de 71,5 millones de toneladas, un 18% superior al máximo anterior, el maíz argentino volvió a consolidarse como el más competitivo del mercado mundial. Más allá de las subas en los valores FOB internacionales tras la reactivación de los conflictos en Medio Oriente, la fuerte presión de la cosecha tardía local y la creciente dedicación de Brasil hacia su consumo interno terminan otorgándole a la Argentina una posición privilegiada en los mercados de exportación.
Chicago corrige a la baja tras tocar máximos de dos años
En el plano internacional, la bolsa de Chicago experimentó una corrección semanal a la baja de entre 4% y 5% para la soja y el maíz, luego de haber alcanzado máximos de dos años. Según el informe, la flexibilización de los precios estuvo impulsada por la perspectiva de precipitaciones en el Medio Oeste de Estados Unidos, un alivio climático clave que disipó parte de la prima de riesgo sobre los rendimientos en momentos en que la soja atraviesa el llenado de vainas. A esta dinámica se le sumó la volatilidad del petróleo, marcada por las fluctuaciones geopolíticas, y una postura vendedora por parte de los fondos especulativos.
Por el lado del trigo, los operadores optaron por tomar ganancias tras rozar un techo en dos años. No obstante, los constantes ataques a la infraestructura portuaria en el Mar Negro y las restricciones operativas en el Mar de Azov continúan recortando las estimaciones de exportación de la región e introduciendo presiones alcistas sobre el mercado global.

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