Maíz 2026/27: el área se mantendría en 8,4 millones de hectáreas y en el sudeste habría "una ligera tendencia al alza"
La Bolsa de Cereales proyectó la siembra 2026/27: sin cambios a nivel nacional y leve suba en el sur, donde pesan la chicharrita y el clima.
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La superficie destinada a maíz con destino grano comercial en la Argentina se proyecta en 8.400.000 hectáreas para la campaña 2026/27, sin variación respecto del ciclo 2025/26 e igualando el área registrada en 2023/24. Así lo informó este lunes la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en su Informe de Pre-Campaña N.º 57, elaborado a partir del relevamiento que su Red de Colaboradores lleva adelante desde principios de julio en toda el área agrícola nacional.
El dato clave es que la estabilidad nacional esconde realidades muy distintas según la zona: las expectativas de siembra difieren entre regiones por factores productivos, sanitarios, climáticos y económicos, pero las variaciones relevadas tenderían a compensarse entre sí y a sostener el área total. En el sur del área agrícola, que incluye al sudeste bonaerense, se proyecta una superficie "relativamente estable en comparación con la campaña pasada, aunque con una ligera tendencia al alza".
Qué se espera en el sudeste bonaerense
Según el informe, las variaciones esperadas hacia el sur serían de menor magnitud que las relevadas en otras regiones del país. Al igual que en la zona núcleo, en el sur se prevé aprovechar la buena humedad en el perfil del suelo para destinar una mayor proporción de hectáreas a planteos tempranos.
Sin embargo, la Bolsa advierte que esa decisión podría verse limitada en las zonas afectadas por excesos hídricos, donde habría que retrasar la fecha de siembra. En el sur del área agrícola persisten sectores con elevada disponibilidad hídrica luego de los excesos registrados durante los últimos meses, una situación que podría condicionar el inicio de las siembras del cereal.
También en el centro y oeste de Buenos Aires se espera una mayor participación del maíz respecto de la campaña 2025/26.
Chicharrita, precios y clima: los tres factores que definen la siembra
El informe identifica tres variables que explican las diferencias regionales. La primera es sanitaria: la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) "vuelve a cobrar relevancia" de cara al ciclo 2026/27 y su evolución sigue siendo un factor a considerar al momento de definir los planteos.
La segunda es climática. El escenario está caracterizado por el desarrollo de un episodio de "El Niño", que mejora las perspectivas de disponibilidad hídrica en parte del área agrícola, aunque con marcados contrastes regionales.
La tercera es económica y se presenta heterogénea. Los precios relativos frente a cultivos sustitutos inciden en las decisiones de siembra y condicionan la competitividad del cereal dentro de cada planteo productivo. En ese contexto, se observa una leve mejora en la rentabilidad proyectada, aunque persiste el elevado requerimiento de capital asociado a la producción de maíz.
El mapa regional: baja en el norte, suba en el centro
En el norte del área agrícola, tanto en el NOA como en el NEA, se proyecta una reducción del área destinada a maíz respecto de la campaña 2025/26, más marcada hacia el NEA. La evolución de las poblaciones de Dalbulus maidis genera incertidumbre entre los productores en regiones donde las siembras se concentran hacia finales de año.
Hacia el centro de Santa Fe, en cambio, se proyecta un incremento del área destinada a maíz, principalmente en detrimento del girasol. En las zonas Núcleo Norte y Núcleo Sur se esperan incrementos moderados, impulsados por las perspectivas de mayor disponibilidad hídrica asociadas a "El Niño", pese a que los precios relativos no muestran una ventaja marcada del maíz frente a la soja.
Riesgo de heladas tardías hacia el sur de la Región Pampeana
El escenario climático 2026/27 arranca con una adecuada disponibilidad hídrica en gran parte del área agrícola, aunque con contrastes: elevados niveles de humedad hacia el este —Entre Ríos, centro-norte de Santa Fe y sectores del Chaco— y reservas más ajustadas hacia el oeste.
Durante la primavera, la circulación tropical fortalecida por "El Niño" terminará de imponerse sobre la circulación polar y favorecerá el ingreso de aire cálido y húmedo hacia el interior del área agrícola. Las precipitaciones se potenciarán principalmente hacia el este, con posibles eventos de elevada intensidad que dificulten el avance de las labores y generen condiciones predisponentes para una mayor incidencia de plagas y enfermedades. Persiste, además, el riesgo de heladas tardías, principalmente hacia el sur de la Región Pampeana.
Hacia el verano de 2027, el fenómeno alcanzaría su máxima expresión, con elevada oferta de precipitaciones sobre el Litoral y el norte de la Región Pampeana y riesgo de excesos hídricos. Hacia Cuyo y el sur pampeano también se esperan aportes moderadamente superiores a la media. Con el inicio del otoño de 2027, "El Niño" comenzaría a disiparse, aunque por efecto acumulativo sus efectos alcanzarían su mayor expresión entre mediados y finales de la estación, con dificultades para el avance de la cosecha y riesgo de anegamientos en zonas bajas del sur pampeano.
Precios en alza y una cosecha mundial más chica
En el plano internacional, se proyecta una producción mundial de maíz de 1.299 millones de toneladas, un 2,3% menos que el ciclo anterior (1.330 millones), aunque un 5% por encima del promedio de las últimas cinco campañas. Se trata de la segunda mayor cosecha mundial de maíz según las estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Estados Unidos encabeza la caída en volumen absoluto, al pasar de 432 a 407 millones de toneladas (-6%), por menor superficie cosechada y rendimientos más bajos. Brasil muestra una leve contracción del 0,71% (139 millones de toneladas), mientras que Ucrania consolida su segunda campaña consecutiva de recuperación, con un avance del 2,91% (de 30,9 a 31,8 millones).
Las exportaciones mundiales caerían de 221 a 210 millones de toneladas (-5%) y las importaciones aumentarían 3% hasta un nuevo máximo histórico de 204 millones. El consumo mundial ascendería a 1.316 millones de toneladas y los stocks finales caerían a 275 millones, el nivel más bajo de las últimas campañas, con una relación stock/consumo del 21%, la más baja en 13 campañas.
Ese combo ya se refleja en los precios: en agosto de 2026, el precio internacional promedio se ubica en 177 USD/t, un 17% más que en agosto de 2025 (151 USD/t). En el mercado local, el precio promedio de agosto a cosecha en el mercado de futuros A3 para abril de 2027 se sitúa en 199,7 USD/t, un 4% por encima de la misma posición en julio, 14% arriba de 2025 y 5% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
El gasoil, el costo que más pesa
Del lado de los costos, el panorama es mixto. El fosfato diamónico registró subas del 9,8%, con un promedio de 1.012 USD/tn en julio-agosto por una oferta global restringida, mientras que la urea bajó 0,8% hasta 610 USD/tn. El herbicida atrazina cayó 8% hasta 4,6 USD/tn y el precio de la semilla se mantuvo estable entre campañas.
El salto más fuerte fue el del gasoil: 48,7% más caro que en la campaña pasada, en un contexto de mayor presión sobre los mercados energéticos internacionales, atravesado por los conflictos en Medio Oriente y las restricciones en la comercialización por el Estrecho de Ormuz. El impacto es mayor en las regiones alejadas de los centros de consumo y exportación, donde el peso del transporte golpea los márgenes.
En términos de relación insumo-producto, la del gasoil empeoró 41,8% respecto de la campaña previa y 45% frente a las últimas cinco. La del fosfato diamónico se deterioró 5,6% interanual. En cambio, la urea mejoró 5,6% contra la campaña pasada, la atrazina 17,2% y la semilla 4,5%.
La conclusión de la Bolsa de Cereales es que el aumento de los costos, sobre todo de gasoil y fertilizantes, presiona los márgenes del maíz en determinadas zonas del país, aunque la mejora de los precios del cereal permite compensar parcialmente ese incremento en las principales regiones productivas. Dado el elevado requerimiento de capital y los riesgos asociados al cultivo, la evolución de costos y precios "resulta determinante para las decisiones de siembra y para la adopción de tecnología", influyendo en el potencial productivo de la campaña.

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