Súper Niño 2026: cómo impactará el fenómeno en el clima y la producción argentina
El fenómeno climático, que se extenderá hasta febrero de 2027, provocará un aumento en las lluvias y tormentas severas con un pico de intensidad previsto para diciembre.
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El territorio argentino atraviesa una etapa de condiciones climáticas dinámicas bajo la influencia del fenómeno conocido como el Súper Niño. Este evento, que comenzó a manifestarse en agosto, se extenderá al menos hasta febrero de 2027, generando un incremento significativo en el volumen de precipitaciones y potenciando la formación de tormentas en diversas regiones del país.
Según informes oficiales, el fenómeno alcanzará su pico máximo de intensidad en diciembre, con un aumento en la temperatura central del océano Pacífico estimado en +2,7 °C. El índice Niño 3.4 registró esta semana +2,2 °C, manteniendo una tendencia de ascenso rápido. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica asignó más del 90% de probabilidad a un evento de gran magnitud para el cierre del año.
Ante este panorama, la Agencia Federal de Emergencias emitió protocolos para la población, sugiriendo la limpieza de desagües, la revisión de techos y la consulta frecuente de los pronósticos locales. El Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Agricultura, también brindó recomendaciones para el sector productivo:
Las inclemencias del fenómeno de El Niño pueden traer secuelas para la producción argentina. Por eso hay decisiones que pueden marcar la diferencia. Anticiparse, prever y planificar puede ser la mejor estrategia para enfrentar la emergencia.
Para el sector ganadero, se aconseja reducir la carga animal por unidad de superficie, reservar sectores altos y bien drenados, y disponer de espacios de emergencia para el traslado rápido de los animales. Por su parte, el Servicio Meteorológico Nacional cuenta con una red de radares que permite emitir alertas con una antelación de hasta tres días.
La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, la argentina Celeste Saulo, advirtió que el actual episodio podría ser más potente que todo lo observado desde que comenzó el monitoreo hace cuatro décadas. En la misma línea, el investigador Federico Isla señaló que el fenómeno transporta una gran cantidad de humedad desde el Pacífico, lo cual impacta en las cuencas cordilleranas y alimenta los ríos que recorren Sudamérica, aumentando el riesgo de inundaciones.
