martes, julio 16, 2024
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Le faenaron novillos y dejó tres cabezas de ganado en la Municipalidad en reclamo por más seguridad

Alfredo Serrano, productor agropecuario de General Alvarado, provincia de Buenos Aires, denunció la falta de controles en las zonas rurales tras la pérdida de 32 animales en los últimos 8 años.

En la zona de Miramar, partido de General Alvarado, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un productor rural se cansó de soportar la ola de faenamientos ilegales en su propiedad. Alfredo Serrano, dueño de un campo en la Ruta 88, llevó su protesta a las puertas del municipio, donde dejó tres cabezas de ganado, en reclamo por mayor seguridad.

Serrano denunció que, en los últimos 8 años32 novillos fueron víctimas de faenamientos ilegales en su campo. El valor de mercado de estos animales se estima en al menos $250.000, pero los delincuentes no se conforman con llevarse todo el animal. En lugar de ello, “matan a los novillos para hacerse con los cortes de carne más caros, como los asados, y abandonan el resto”.

El último episodio que llevó al productor ganadero a tomar medidas drásticass sucedió entre el 8 de octubre por noche y la madrugada de este lunes en su campo, ubicado en el kilómetro 55 de la Ruta 88. Un grupo de hombres irrumpió en la propiedad, mató a tres novillos y procedió a faenarlos para llevarse la carne.

El cuatrerismo en la región de la costa atlántica es una preocupación creciente para los productores

En una entrevista con Radio Brisas de la ciudad de Mar del Plata, el dueño de campo reveló sus esfuerzos por abordar la creciente crisis de seguridad en la zona. Lamentablemente, sus intentos de diálogo con el intendente no tuvieron éxito, ya que señaló: “Igualmente no me atendió. Me tomaron el teléfono, pero no me llamó nadie”.

Además, detalló la situación crítica que se vive en la zona rural, describiendo cómo la delincuencia nocturna acecha a los propietarios de ganado. Los criminales ingresan por la noche, matan a los animales y los faenan, para finalmente llevarse la carne robada. El valor de cada vaquillona asciende a $250000, lo que representa una pérdida significativa. Serrano señaló que, en el mercado negro, estos productos pueden venderse a $400.000, lo que los convierte en un lucrativo negocio.

El dueño del campo expresó su descontento ante la falta de control en la comercialización de carne. Señaló que factores políticos obstaculizaron la resolución de esta problemática y mencionó la presencia de la Patrulla Rural, cuyos efectivos están ubicados en el Cruce de Otamendi. Sin embargo, la extensión del partido y las tácticas de los delincuentes dificultan la identificación y el arresto de estos criminales.

A su vez, resaltó que la carne robada termina en las carnicerías, donde se convierte en un negocio importante que, lamentablemente, escapa a la vigilancia. Subrayó la necesidad de una inspección adecuada para desmantelar esta operación ilegal. Además, destacó la importancia de identificar la carne robada, que difiere de la carne de frigorífico en aspectos como la ausencia de rastros de pasto y la falta de cumplimiento de los estándares de control.

Finalmente, Serrano puntualizó la dificultad de capturar a los delincuentes en el campo, ya que se esconden ingeniosamente, a menudo entre los silobolsas. La operación nocturna de los ladrones es hábil y rápida, lo que hace que el control de vehículos sea fundamental durante las horas nocturnas para prevenir estos delitos que están afectando a los propietarios rurales y a la comunidad en general.

Fuente: TN Campo.

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